¿Cómo mide una pulsera de actividad las calorías quemadas?

Esta es la pregunta del millón, la que muchas personas formulan cuando se plantean comprar o no un monitor de actividad. Si estás en ese momento, párate a leer esto y saca tus propias conclusiones.

Sobre este tema, dí algunas pinceladas en el post ¿Es útil contar calorías?, algo que te recomiendo leer antes de seguir, solo para que entiendas cómo se calculaba nuestro consumo de energía antes de que existiera esta tecnología al alcance de todos.

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Lo que debes saber antes

Ahora bien, hay ciertas ideas que conviene refrescar y son:

  • No quemas las mismas calorías cuando sales a dar paseo, que cuando corres detrás del autobús, que cuando te metes en una clase de body pump.
  • Tu cuerpo no procesa igual la comida de un restaurante hindú donde todo pica, que un plato de pasta con boloñesa.
  • Que tu trabajo sea sentado, de pie, que levantes cajas en tu jornada laboral o que solo levantes un bolígrafo en ocho horas también son factores a tener en cuenta.
  • Tu estado físico y morfología intervienen en el consumo de energía que requiere tu cuerpo: a más músculo más necesidades energéticas.

La mayoría de las pulseras de actividad están dirigidas a personas sendentarias o cuya principal actividad diaria no es el deporte. ¿Por qué? Pues porque ofrecen datos básicos y estimados sobre la actividad que realizamos: pasos que damos, escaleras que subimos, horas que dormimos, tiempo que estamos sentados o inactivos…

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Esto NO significa que estos gadgets no merezcan la pena para una persona que realiza una hora de deporte a diario o se prepara para carreras populares. Significa que muchas ofrecen información básica, pero por suerte tenemos una gran variedad de monitores inteligentes que van más allá y te arrojan más datos sobre ti. Por eso debes tener una cosa clara:

A más información te pida tu pulsera de actividad, más preciso serán los datos que arroja.

Como decía, los datos siempre serán estimados. Por el momento no se ha inventado ninguna tecnología que podamos llevar encima (wearable) que lance datos exactos sobre nosotros.

Por eso no podemos limitarnos a contar calorías consumidas por la comida y restarlo con las calorías gastadas a lo largo del día para bajar de peso. Hacer ese ejercicio de resta, solo nos ayudará a hacernos una idea de si estamos consumiendo más energía de la que gastamos, o en otras palabras, comiendo más de lo necesario.

Pero probablemente no lograremos el objetivo de perder peso con solo hacer eso. Y mucho menos, llegaremos a tener un estilo de vida saludable y sostenido en el tiempo.

Algoritmos, los cálculos que hay detrás de las pulseras deportivas

Para quien no lo sepa, un algoritmo soluciona un problema por medio de un conjunto de operaciones matemáticas. Prácticamente toda nuestra tecnología funciona a través de algoritmos, como el propio buscador, Google.

Las empresas que fabrican monitores de actividad y hardware en general destinado al consumo, contrata a sus ingenieros para que generen algoritmos que den respuesta a preguntas como: ¿Cuántas calorías he gastado? ¿Cuántos pasos llevo? ¿Cómo he dormido anoche? ¿Durante cuánto tiempo he tenido un sueño reparador?

Para validar sus propias fórmulas, una vez desarrollado el dispositivo, lo validan probándolo con otros gadgets y comparando los datos. Hecho esto, lo ajustan hasta que los datos coinciden y obtienen una pulsera con un algoritmo válido.

Sin embargo, muchas veces nos encontramos con pulseras que, a pesar de estar equipados con las mismas funciones, arrojan datos bastante diferentes entre sí. No es sencillo saber cuál está más cerca de la realidad.

Hay fabricantes que no generan sus propios algoritmos, sino que aplican fórmulas estándares (como la explicada en el post de si es útil contar calorías) u otras que están validadas clínicamente. En una entrevista de eldiario.es a Antonio Martínez, responsable del Laboratorio Análisis y Cuantificación del Comportamiento Humano del instituto ITACA, en la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) afirma que:

“Hay ecuaciones muy extendidas en la literatura científica que consideran el género, la edad y la intensidad de la actividad deportiva para aproximar el cálculo de kilocalorías gastadas”

Después, para hacer una estimación de la intensidad de la actividad, algunas pulseras incorporan un acelerómetro que mide la distancia recorrida y el tiempo, como la Polar A360.

El siguiente paso que dan algunos monitores inteligentes es tomar en cuenta en su algoritmo variables como la temperatura ambiente o el tipo de ejercicio que realizas para hacer una estimación más exacta de las calorías que has gastado. Si hace una temperatura extrema (de mucho frío o mucho calor) gastarás más energía por los esfuerzos que supone para tu cuerpo regular la temperatura interna.

Lo cierto es que ninguna pulsera de actividad será (por el momento) tan fiable como un estudio clínico, eso sí, será mucho más barata y probablemente te rendirá más.

Pero el objetivo no es obtener datos exactos sobre nuestra actividad diaria, sino una estimación que nos permita ajustar ciertos hábitos que repercuten a nuestra salud para encaminarnos hacia una vida más óptima y saludable.

Y, ya te puedo adelantar que estos parámetros siempre tendrán que ver con moverse más, dormir mejor y alimentarnos de forma más eficiente.