Fitbit, ¿nos podemos fiar de sus datos?

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Una de las cuestiones que más controversia despierta en el mundo de los cuantificadores es saber hasta qué punto los datos de salud que recogen con ciertos, ¿sabemos si, al cabo del día, hemos dado el número de pasos que nos indica el monitor? ¿será verdad que he quemado todas esas calorías durante la carrera? Lo cierto es que hay opiniones para todos los gustos e incluso tenemos pulseras de actividad de determinadas marcas que resultan ser más fiables para según qué funcionalidad.

El problema con Fitbit

Sin embargo el debate sale a colación cuando Fitbit recibe una demanda colectiva en la que se denuncia que los datos de calorías consumidas que proporcionan los dispositivos de la marca californiana, distan mucho de los resultados que dan máquinas que sí han demostrado la veracidad de la información que ofrece.

En la denuncia se especifica qué dos pulseras deportivas dan un margen de error significativo —Fitbit Charge HR y Fitbit Surge—, y señala que este error se acentúa durante el ejercicio intenso: 24.34 pulsaciones por minuto y, en casos extremos, llega a 75.

Las pruebas en sus cuantificadores

Una conocida web americana destinada a los consumidores se puso manos a la obra para contrastar los datos que figuraban en la demanda colectivo y procedió a realizar pruebas comparativas entre las pulseras Fitbit y las máquinas que hoy consideramos más completas y fiables.

Durante la prueba, dos voluntarios (un hombre y una mujer) se sometieron a distintas pruebas físicas con los monitores y observaron que, efectivamente, en la carrera intensa los datos que proporcionaba Fitbit no eran muy reales (sobre todo en el caso de la mujer) habiendo un margen de error de 6 y 11 pulsaciones.

Sin embargo, este margen desaparece cuando, curiosamente, las pulseras de Fitbit son colocadas en el antebrazo, en vez de en la muñeca.

Lo que debes tener en cuenta sobre una pulsera de actividad

Lo cierto es que no es un experimento que arroje mucha luz a la pregunta de si los datos que proporcionan los wearables son fiables. Solo el número de la muestra (dos personas) deja mucho que desear, y cabría esperar que se aplicara a otras actividades como es la cuantificación durante el sueño o el número de pasos que damos.

Por otra parte, creo que es importante recordar varios puntos:

  • Una pulsera de actividad jamás sustituye la valoración de tu estado de salud que puede hacer un profesional sanitario. Por mucho que nos obsesionemos con la cuantificación con la intención de estar más sanos y más activos, conviene coger los datos con pinzas y siempre acudir a un médico, ya que es posible que el cuerpo arroje datos positivos sobre nuestra salud y que no sean reales.
  • No hay que obsesionarse con los números. Al igual que cuando nos planteamos un estilo de vida saludable resulta absurdo pasarse el día contando calorías. Debes preguntarte: ¿podré estar haciendo lo que estoy haciendo durante un año entero? Si la respuesta es no, sabrás que ese estilo de vida no es para ti. Pues lo mismo a la hora de contar calorías consumidas a través de las pulseras. Son una ayuda, no un salvavidas a la inactividad o al sobrepeso.
  • Queda camino por recorrer en el desarrollo de tecnologías que nos ayuden a mejorar nuestra salud. Si lo piensas, hace 10 años no disponíamos de estos dispositivos y hoy en día su uso está generalizado. Es muy probable que dentro de unas décadas podamos ir equipados de máquinas capaces de darnos no solo datos precisos sino además un abanico más amplio de información sobre nosotros.

Ahora me encantaría saber qué opinas sobre este tema, como decía, hay puntos de vista para todos los gustos y el debate está servido 🙂

Fuente: The Verge

Aria, la báscula más completa de Fitbit

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Subirse al escalón de una báscula puede empezar a ser algo más interesante de lo que ha sido hasta ahora. Si queríamos saber nuestro peso o incluso nuestro IMC, podíamos hacerlo con cualquiera que encontrábamos en tiendas de electrónica. Pero Aria de Fitbit va más allá e incorpora una serie de funciones que la convierten en la báscula inteligente más completa del mercado, veamos cuáles son:

  • Medición de peso, índice de masa corporal (IMC), porcentaje de grasa y porcentaje de músculo.
  • Creación de gráficos y diagramas para conocer la evolución de nuestro peso si nos marcamos un objetivo con la pulsera Fitbit.
  • Los datos obtenidos al subirte al Aria se sincronizan con el panel de Fitbit por red Wi-Fi.
  • Dispone de memoria para guardar hasta 8 perfiles (ideal para familias numerosas) y además, reconoce a cada uno al utilizarla.

A pesar de contener toda esta tecnología, la báscula de Fitbit se puede utilizar en un entorno húmedo como es el baño, eso sí, tampoco se puede sumergirla o mojarla directamente.

Su diseño es bastante minimalista, compuesto simplemente de una pantalla LCD con retroiluminación y revestido de un material de cristal templado y carcasa de ABS en la parte inferior.

Todos los datos que recoge la báscula se sincronizan con el panel privado del usuario, es decir, no se conecta directamente a la pulsera, ya que dispone de conexión Wifi. De esta manera, no necesitarás apuntar en ningún sitio tu peso o tus porcentajes de masa y podrás llevar un control más exhaustivo de tu salud.

Por otra parte, en lo que respecta a mejorar nuestros hábitos, lo importante es mirar el largo plazo. Una de las cosas más sorprendentes de Aria son los gráficos que genera y que se ven en el panel de control. En él veremos la tendencia de nuestro peso y porcentajes, de tal manera que si tenemos como objetivo perder peso sabremos cuánto deberemos perder de forma saludable y sostenida a lo largo del tiempo, ¡nada de locuras!

Si te convence (que a mí me ha convencido) y eres usuario de los monitores de actividad Fitbit, puedes comprarlo en el siguiente enlace al mejor precio:

Quiero esta báscula

Médicos salvan una vida gracias a una pulsera de actividad

Las pulseras cuantificadoras son algo más que una moda, resultado de unir tecnología y salud. Se están convirtiendo en verdaderos instrumentos que nos permiten conocer mejor nuestra estado físico y además, salvar nuestra vida en caso de padecer una enfermedad coronaria.

Fue el caso de un hombre de 42 años que entró en la consulta de Urgencias de Camden (Nueva Jersey) con una fibribiación auricular, lo que viene siendo una alteración repentina e irregular del ritmo cardíaco. Los médicos tomaron la decisión de usar un desfibrilador debido a los datos que arrojaba su Fitbit Charge HR que por lo visto apuntaban que esta alteración había comenzado hace 3 horas, cuando la línea de pulsaciones estaba entre 70-80 latidos por minuto y cuando el paciente empezó a convulsionar hubo un incremento inmediato de los latido que alcanzó los 140-160 latidos/minuto.

Hay que recordar que el uso del desfibrilador es muy complejo: si se usa ante un caso en el que no es necesario porque no dispones de suficiente información del paciente, puede dañar su corazón. Pero en este caso fue correcto gracias a la pulsera cuantificadora del paciente y se pudo salvar su vida.

Es el primer caso que se conoce en el que estos dispositivos electrónicos han sido capaces de ayudar en la labor de los médicos ante casos de urgencia, pero es muy probable que no sea el último.
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