¿Vale la pena comprar una pulsera de actividad?

Algo pasa con la gente que, no solo le ha dado por levantarse temprano para correr, sino que ahora cuelgan de sus muñecas aparatejos que iluminan sus lucecitas y vibran de forma arbitraria para decirles cosas.

Lo mismo estás leyendo esto porque crees que las pulseras de actividad no son lo tuyo, pero encaja más con ese amigo amante de la tecnología que es capaz de comprarse todo lo que tenga un chip integrado, ¿verdad?

A pesar de que soy una amante de la tecnología desde que tengo uso de razón y fui periodista especializada en este campo, cuando salieron las pulseras de actividad renegué mucho de ellas.

Allá por el año 2012 los monitores de actividad que habían el mercado a penas podían más o menos bien una cosa: contar pasos. En función de ese conteo te daba un dato que era lo que podía resultar más interesante: las calorías quemadas.

Y yo me preguntaba para qué necesitaba contar los pasos que daba al término del día si ni siquiera me contaba cuando salía a nadar o cuando me subía en la bicicleta, que era cuando supuestamente quemaba más calorías.

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Como ves, las pulseras inteligentes de la época no eran tan inteligentes como las de ahora y encima su precio era el mismo que las que podemos encontrar hoy en día. No tenía mucho sentido comprarse una, ya que al poco tiempo se te iba toda la ilusión de tener un aparatejo que controlaba tus pasos (nunca mejor dicho) y incluso podía quedarse más que corta si hacías deporte a diario.

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5 motivos para comprar una pulsera de actividad ahora mismo

Para que los monitores de actividad se popularizaran más han tenido que pasar más años y han tenido que equiparse de mayores avances tecnológicos.

Cualquiera que tenga un teléfono inteligente y cargue con él durante todo el día podrá controlar los pasos que da e incluso las escaleras que sube y baja durante todo el día. Los smartphones ya están equipados de estas funcionalidades y la mayoría de ellos, nos viene con una aplicación de salud de serie para cubrir esa necesidad que tiene el usuario de conocer sus hábitos de salud diarios.

Por eso las pulseras de actividad (las mejores y más avanzadas) han dado un paso más y ya no solo miden los pasos y las calorías, sino que también son capaces de medir la actividad del sueño, controlar latidos del corazón (ej: Fitbit Charge HR) y señalarnos en qué franja de latidos movernos para perder peso o aumentar el rendimiento deportivo (ej: Polar Loop 2) y distinguir entre una actividad suave e intensa. También las hay las que miden la actividad en una piscina (ej: Misfit); las que te avisan que te debes mover después de un largo periodo de inactividad (ej: Fitbit Alta).

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Sin embargo, para hablar de las funcionalidades que podemos encontrar en cada pulsera de actividad tenemos la infinidad de webs de tecnología y algunas como ésta, especializada en las pulseras de actividad; te quiero hablar de mis motivos por los que comprar y usar a diario una pulsera inteligente para despejarte dudas a la pregunta: ¿me será útil una pulsera de actividad?

  1. ¿Estoy descansando lo suficiente? ¿Estoy durmiendo muchas horas, pero mal? Creo que no hay nada más sorprende que saber que, a pesar de dormir 9 horas (en el mejor de los días), tu sueño reparador es de menos de una hora. Tener una pulsera de actividad me ha ayudado a controlar bien el momento de irse a la cama, a saber que duermo peor los días en los que duermo con la televisión encendida o me voy a la cama después de las doce.
  2. Despertares más placenteros. ¿Hay algo que odie más que el sonido del despertador? Personalmente siempre he buscado sonidos muy suaves para tener despertares más tranquilos y agradables, pero cuando probé por primera vez la alarma vibratoria de las pulseras de actividad (en su día Fitbit y hoy tengo la Xiaomi Mi Band S1) no hay mejor alarma que esta. Es como si alguien te tocara la muñeca ligeramente y, ¿lo mejor? Que puedes ponerte otras alarmas “insonoras” a lo largo del día. Solo le doy un toque al monitor para darme 5 minutos más en la cama y 2 toques para apagarla definitivamente.
  3. Me suena el teléfono, y no me entero. Creo que a todos nos ha pasado y nos pasa: tenemos el móvil en silencio, no nos enteramos de que nos llaman y preocupamos a los nuestros o nos perdemos llamadas importantes. A mi no me va lo de estar atenta al móvil cada 10 minutos, así que la pulsera me notifica cuándo me están llamando por medio de la vibración. Eso sí, hay que tenerla constamente conectada al dispositivo vía bluetooth. Hay monitores de actividad que puedes configurar para notificarte novedades de otras aplicaciones como Whastapp, los e-mails y demás.
  4. Conoce tu corazón. Un deportista que se precie debe aprender a escuchar su corazón y saber lo que le dice. Da igual la actividad que practiques, es de suma importancia conocer a cuánto esfuerzo puedes someter tu corazón y cuál es su estado en reposo y una pulsera de actividad te ayuda a llevar ese control. Las más avanzadas te dan el dato mientras practicas deportes, para otras necesitas usar el smartphone para obtener ese información. Ya se ha registrado un caso, en el que los médicos salvaron la vida de una persona que llevaba una pulsera de actividad que medía sus latidos.
  5. Corres o caminas a diario. Hoy en día las pulseras de actividad cuentan los pasos, distancia, intensidad y altitud de forma más precisa. Las personas que salimos a correr o caminamos varios kilómetros para ir a trabajar (mi caso) encontramos mucha información al usar un monitor de actividad. Los días en los que no cojo coche para trabajar quemo entre 400-500 calorías más debido a las caminatas que me pego hasta el trabajo.

¿Cuánto me puede valer una pulsera de actividad?

Llegados a este punto puedes que estés pensando en que sí, quieres una pulsera inteligente en tu muñeca, pero temes que sea muy cara.

La suerte es que hoy en día puedes hacerte con modelos muy completos por menos de 50€. La misma Xiaomi Mi Band S1 es un ejemplo increíble de todo lo que obtienes por 20€. Pero si eres exigente y quieres una pulsera con pantalla para las notificaciones, medición del ritmo cardíaco en todo momento y más funciones, deberás calcular que puedes gastarte aproximadamente hasta 150€. Si dispones de ese presupuesto, para mi la mejor opción es la Fitbit Charge HR.

Recuerda que en todo momento he hablado de pulseras de actividad, que no son lo mismo que los conocidos smartwatches o relojes inteligentes. Aunque la línea que divide ambos dispositivos es cada día más difusa, hay que tener en cuenta que en la mayoría de los casos, los smartwatches suelen ser mucho más caros que el precio indicado y pueden venir equipados de más funciones.

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Ahora dime, ¿te comprarías una pulsera de actividad o ya tienes una? 🙂

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